- ¿Es la IA compatible con el secreto profesional?
- Sí, siempre que la arquitectura se defina antes de cualquier uso. Diseñamos sistemas que limitan los flujos de datos, elegimos con usted el alojamiento (local, híbrido o en la nube) y documentamos cada transferencia. Ningún servicio se usa sin su validación, y las acciones vinculantes siguen sujetas a validación humana.
- ¿Merece realmente la pena automatizar este caso de uso?
- No siempre, y lo decimos cuando no es así. Comprobamos el volumen, el tiempo que consume, la estabilidad del proceso, el número de excepciones y los datos disponibles antes de proponer un agente. Una tarea infrecuente, inestable o llena de casos particulares cuesta más automatizarla que hacerla.
- ¿Pueden quedarse los datos del despacho dentro de casa?
- Sí. Según la sensibilidad de los expedientes y sus obligaciones, la arquitectura puede ser local, en los servidores del despacho o de un proveedor que usted elija, híbrida o en la nube. La elección se hace en el encuadre y cada flujo de datos queda documentado.
- ¿Redacta la IA escrituras y escritos en nuestro lugar?
- No. Produce primeros borradores a partir de sus plantillas y sus instrucciones, que el profesional revisa, corrige y valida. La responsabilidad de la escritura y la decisión siguen enteramente en manos del despacho.
- ¿Hay que formar a nuestros colaboradores?
- El manejo de las herramientas que desplegamos está pensado para ser sencillo, sin conocimientos técnicos. También ofrecemos una formación específica para que sus equipos entiendan el funcionamiento, los límites y los puntos de control del sistema.
- ¿Cómo se evita que una IA divulgue información confidencial?
- Mediante tres mecanismos combinados: permisos mínimos (el sistema solo consulta lo que necesita), flujos de datos documentados y validados por usted, y un registro de cada acción. El prototipo sirve precisamente para comprobar estos puntos antes de ampliar el alcance.